Muerto en vida involuntario

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¿A cuántos «muertos en vida» conocéis?

Seguramente a muchos. Y ahí radica la clave. Una cantidad abrumadora de personas que se sienten de esta forma, que viven experiencias sin sentido, incluso algunas padecen un sufrimiento anómalo porque creen que sus órganos no funcionan como es debido. Para estas últimas (como no) hay un trastorno que las etiqueta: el síndrome de Cotard.

Yo conozco a una. Acaba de cumplir 22 años y es un muerto en vida involuntario.

Se le niega: decidir por sí mismo.

Se le critica: que piense y se replantee la vida por sí mismo.

Se le prohíbe: salir solo y hacer planes por sí mismo.

Se le ha encerrado en una planta. Ahora está encerrado en una casa.

Se le deniega el derecho a sublevarse.

Se le impide hacer ejercicio físico.

Se le coarta el acceso a datos  wifi-móviles.

Se le niega el derecho a relacionarse libremente.

Se le obliga a medicarse tres veces al día sin crítica.

Se le mantiene sedado las veinticuatro horas sin que pueda rechistar.

Si intenta rebelarse o defender alguna idea contraria al PLAN MÉDICO ESTABLECIDO es catalogado como sintomático de episodio maníaco.

Si se atreve a discutir o poner en duda las directrices que hay trazadas para él en el P.M.E corre serio peligro de ser ingresado en la planta séptima de psiquiatría.

¿Tiene derechos esta persona?

¿Podemos denominar persona a un muchacho de 22 años que vive bajo estas condiciones?

Si una persona deja de tener voz…

Si a una persona le niegan ver…

Si a una persona no se le permite escuchar lo que le apetezca…

Si a una persona se le fuerza a ingerir psicofármacos y sedantes…

Si a una persona se le veta tocar y sentir a otras personas…

Si a una persona se le pretende arrancar su dignidad y vaciarla…

Queda un muerto en vida.