Mentiras arrogantes

Decía el filósofo escocés David Hume unas palabras elocuentes y valientes:

Los hombres más arrogantes son los que generalmente están equivocados, otorgan toda la pasión a sus puntos de vista sin una apropiada reflexión. Nada resulta más sorprendente para el que examina los asuntos humanos que la facilidad con que la mayoría es gobernada por la minoría.

Viendo el contexto de sucesos actuales me cuestiono:

  • ¿Quiénes están siendo los más arrogantes aquí? ¿Quiénes imponen dogmáticamente sus creencias?
  • ¿Son ellos la «verdadera autoridad científica«? ¿Sociedades científicas, Colegios oficiales de médicos, la propia OMS? Todos ellos están ampliamente cuestionados por conflictos de intereses. La OMS, lejos de ser una ONG destinada al bien público, es una entidad lucrativa financiada por laboratorios farmacéuticos y con unos claros intereses comerciales.
  • ¿Qué estudios o pruebas nos han aportado sobre las seis olas que hemos padecido? Ni siquiera la directora general de Salud Pública -Pilar Aparicio Azcárraga- ante la demanda interpuesta por Liberum, ha podido demostrar que había SARS-COV-2. Una verdadera vergüenza de los que nos gobiernan, una dictadura política, sanitaria y mediática que literalmente detalla: «no existen ningún cultivo SARS-COV-2 en ningún laboratorio español, además de la inutilidad del PCR para diagnosticar la «supuesta COVID». (Septiembre 2021).
  • El 18/09/2021 se emite el primer programa de debate público – La Clave Cultural de Lobera- libre de conflicto de intereses con Natalia Prego, Juanjo Martínez y Valdepeñas. Todos pertenecientes al colectivo Médicos por la Verdad. Durante el programa aportan pruebas, critican documentos, realizan reflexiones profundas, debaten con argumentos científicos…Nada que ver con Carcedo o Manuel Martínez, quienes lejos de dialogar democráticamente, salen huyendo porque no saben ni pueden aportar conocimientos.
  • Entonces, ¿quiénes son los negacionistas? Aquellos que niegan ofrecer el consentimiento informado, aquellos que no aportan pruebas ni estudios, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que autoriza comercialmente las inoculaciones sin aprobarlas y que experimenta con los ciudadanos flagrantemente.

Somos una minoría despierta que se rebela y se defiende de ser dirigida por una mayoría que pretende:

  • Homogeneizar a la población con un pensamiento único.
  • Crear una generación de niños y adolescentes uniformados y mermados de todo empoderamiento.
  • Generar un aislamiento social, físico y emocional que rompa lazos afectivos, que disgregue familias y que coarte la comunicación.
  • Potenciar la deshumanización a través de la división y la anulación del pensamiento crítico.
  • Amenazar con el miedo y hacernos sumisos eliminando la protesta y ahogándonos con barbijos que nos quitan la identidad.
  • Incentivar una cohorte de discapacitados físicos y psíquicos con múltiples diagnósticos falsos creados por manuales psiquiátricos (DSM, CIE) que carecen de validez y rigor científico y están plagados de colaboraciones con la industria farmacéutica.
  • Establecer una hipocondría social y una única clase empobrecida – «No tendrás nada y serás feliz» – gobernada por una élite despiadada y vil.

Sin embargo, tenemos que aprender a no delegar nuestro poder en autoridades externas y volver a confiar en nosotros mismos, en creer en el autocuidado. En dar paseos por la Naturaleza, en realizar ejercicio físico, en buscar soluciones integrativas y no reduccionistas ni biologicistas, en alimentarnos bien y en darnos más abrazos. Y en pensar como Tyrion Lannister: El poder de los hombres reside donde los hombres creen que reside.

Y finalmente no perder nunca la pasión, el optimismo y la ilusión por vivir. Como decía Víctor Frankl en el maravilloso libro El hombre en busca del sentido:

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino.