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El marco PAS

UN NUEVO ENFOQUE ESPERANZADOR

Desde la División de Psicología Clínica de la Sociedad Británica de Psicología emerge en 2018 una nueva forma de afrontar los trastornos mentales y es importante su aparición porque supone un cuestionamiento de los manuales convencionales. Todos conocemos la llamada biblia psiquiátrica, el «libro rojo» como algunos le llaman, el afamado DSM -Manual Estadístico de los Trastornos Mentales-, que alumbró su última edición hace una década. Y qué dicha la nuestra poder celebrar su último engendro -de momento-que culminó con la revisión de la versión quinta el 18 de Mayo de 2013. Críticas no le han faltado y por ende, las subvenciones y fondos destinados a nutrir semejante uróboros; fueron retirados por Thomas Insel, director en aquella época del NIMH (Instituto de Salud Mental de EEUU).

Motivos cruciales no faltaron para implementar semejante medida disuasoria: acusada merma de rigor científico causada por menoscabo de la validez y la fiabilidad. Dos parámetros clave usados en cualquier investigación científica que quieran garantizar unos estudios de calidad. Consecuentemente, el marco PAS nace de la crisis existente en los manuales tradicionales como modo de acercarse a la patología.

Y es que, bien sabemos que, ante la pretendida deshumanización y alienación de la persona con sus problemas de la vida y la acentuación de lo patológico sobre lo natural, germina una nueva mirada que huye de reduccionismos biologicistas. Las experiencias de los sujetos, su conducta, su pensamiento y sus emociones tienen sentido como vivencias relacionadas en un contexto determinado. Una perspectiva multifactorial y contextual que incorpora características sociales, psicológicas y personales y, que construye unas narrativas que no buscan culpabilizar ni estigmatizar.

Se trata por primera vez de conceder importancia a los testimonios de las personas y sus cuidadores -muchos de ellos familiares que conviven con el paciente- e identificar patrones amplios en la experiencia del sufrimiento. Además interesa qué mecanismos de afrontamiento se usan en la adaptación a los conflictos de la vida, si son más o menos funcionales y sin presuponer ninguna patología.

El Poder aparece en los ámbitos biológico, corporal, coercitivo, legal, económico, social, interpersonal o cultural. Preguntaremos a la persona: ¿Cómo está actuando el poder en tu vida? ¿Qué te ha pasado? Cuando hay una diferencia de poder entre el sujeto que sufre y es etiquetado, y el sujeto que dictamina y resuelve cómo ha de ser tu vida…Se produce una aniquilación de todos los ámbitos de la vida (personal, familiar, social, laboral, lúdica, interpersonal) y simplemente «se deja de ser persona». Otra figura que ejerce una autoridad sobre tu vida se apropia de tu ser y te ningunea hasta convertirte en títere.

La Amenaza es constante en las relaciones emocionales, en las sociales, en el ambiente que nos envuelve y en la construcción del lenguaje. No olvidemos que la realidad es una construcción social y como tal, influenciada por el contexto histórico e ideológico que la edifica. Interrogaremos: ¿Cómo ha afectado ese poder en tu vida? ¿Qué factores han agravado la adversidad? La sensación de una conminación periódica que conduce a la persona a estar atrapada y sin posibilidad de escapar de una situación dónde la impotencia lo domina todo.

El Significado que le hemos concedido a nuestras narrativas, a la forma que hemos asimilado el poder y la amenaza, al sentido que le damos a nuestra propia vida. ¿Qué ha generado el diagnóstico en nosotros? ¿Cómo hemos sido juzgados por la comunidad? ¿Qué sentido le concedemos al trauma? Se trata de reflexionar desde un zoom diferente, evadiéndose de la victimización y empoderándonos con el saber y sentido que otorgamos a nuestra vida.

Y por último, ¿Qué estrategias he usado para sobrevivir? ¿Cuáles son mis fortalezas y mis recursos para hacer frente a tanta adversidad y manipulación?

Otra vida es posible.