Coronavirus: SIT DOWN and GET SMALLER

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¿Cómo crear pánico mundial en un mes? Desde que el primer brote de  COVID-19 emergiera en Wuhan el 1 de Diciembre de 2019, la expansión no ha parado de crecer cruzando fronteras. La O.M.S declaró el 30/01/2020  la existencia de un riesgo de salud pública de interés nacional y actualmente, la epidemia se ha hecho «viral» nunca mejor dicho. Se ha convertido en una noticia recurrente y ubicua en todos los telediarios, periódicos, noticias y redes sociales: Urbi et Orbi Infectio.

Asistimos a una amenaza global constante donde los términos se repiten incesantemente: riesgo, infección, muerte, médicos, aislamiento domiciliario,  contagio, enfermedad, epidemia, contacto, gobierno, casos, hospital,  cuarentena, población, cumplir normativas, advertencias, autoridades sanitarias, protocolos, cancelación, foco, contención, reclusión, test, transmisión, UCI, afectados, crisis, vigilancia epidemiológica…En Wuhan se ha aplicado la cuarentena  como medida de rigor y el aislamiento domiciliario para contener el contagio. Las medidas y controles de hipervigilancia ciudadana se realizan bajo la tecnología «panóptica» más sofisticada (códigos QR, cámaras, control de movimientos ciudadanos…). Al igual que Bentham y su panóptico fueron descritos en la interesante obra de Foucault Vigilar y castigar.  Hay

que castigar a una sociedad indisciplinada que se ha rebelado contra la ciencia. ¿Qué hay más poderoso que «infundir en las propias carnes el miedo«?

Las grandes multinacionales farmacéuticas llevan años inmersas en litigios y demandas legales:

Jonhnson & Jonhnson: demandas por las mallas vaginales y por la crisis de los opiáceos en EEUU.

Sanofi: querella por su fármaco Agreal.

GlaxoSmithKline: sentencias judiciales por el antidepresivo Paxil.

Merck: sentencias por sus múltiples  fármacos como Vioxx (antiinflamatorio), Gardasil (vacuna contra el papiloma humano), Mediator,  las prótesis PIP o los anticonceptivos Diane 35.

Purdue: con la venta de oxicodona (opiáceo) provocó adicciones a estos fármacos con consecuencias letales para la salud.

Novartis: estudios alterados en su medicamento estrella ( Valsartan) prescrito para la tensión arterial.

Sanofi Aventis: el escándalo del Depakine (antiepiléptico y últimamente usado como modulador del humor) que sigue prescribiéndose para el Trastorno Bipolar…

Grunenthal: el fiasco de la talidomida y los graves daños ocasionados a millones de mujeres.

Y muchas más. Otras irregularidades y adversidades  pueden verse en el extraordinario trabajo de periodistas de investigación e  independientes ( The implant files -ICIJ).

Es hora de restablecer la ley y el orden. La sociedad disciplinaria se ha de replegar y amedrentar. La nueva vacuna contra el COVID-19 renacerá de las cenizas de los crematorios de Wuhan y la paz mundial será restablecida. Llegará el sosiego y la confianza quedará  restaurada.

Moderna Terapeutics ya ha enviado su preparado al NIH (departamento de Salud y servicios humanos en EEUU).Johnson&Jhonson se ha asociado con BARDA (autoridad de investigación y desarrollo biomédico avanzado EEUU) para abordar la posible vacuna.

La OMS ha declarado que en China solo existen dos psiquiatras por cada 100.000 habitantes. El sistema de salud mental chino se ha de modernizar instaurando la «biblia psiquiátrica del DSM» y estableciendo perfiles sanitarios en psiquiatría. Hay tantos trastornos mentales por crear y diagnosticar…Y hay tantos chinos…

Estamos vigilados. Pero como decía Juvenal:

Quis custodiet ipsos custodes?